miércoles, junio 09, 2010

El aprendizaje y el desarrollo de las competencias

CONCLUSIÓN.

   El aprendizaje y el desarrollo de las competencias es algo inherente, sin aprendizaje no se dan las competencias y viceversa, como docentes debemos de saber proyectar que es lo que queremos y esperamos de nuestros alumnos con nuestra asignatura. Con cada uno de los contendos de la asignatura debemos de hacer un arte de la enseñanza como es la definición de la didáctica misma, el arte de enseñar.
Desde las matemáticas podemos formar para la vida y proyecto de vida de cada uno de nuestros jóvenes.
El intentar describir todo lo que implica el formar en competencias debe ser tarea formativa y compromiso de investigación de nosotros los protágonistas principales de estas.

martes, junio 08, 2010

El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

Píenso que el aprendizaje no es trivial y que no se puede medir en base a contenidos cualquiera, pues requiere de varios elementos, en primera podríamos pensar en un bebé recién nacido, nace sin los aprendizajes necesarios para defenderse en la vida, los va adquiriendo a medida que va madurando y desarrollándose, día a día adquirimos aprendizajes y algunos pueden ser permanentes de acuerdo a la experiencia, así como otros no significativos. Es por eso que no se puede medir lo que un individuo conoce o desconoce de algo en especifico en base a simples preguntas

lunes, junio 07, 2010

El aprendizaje y el desarrollo de las competencias

Problematización 1
Análisis teórico y reflexiones 7
Reflexiones finales 25

Introducción

Últimamente nos hemos visto inmersos en un arduo proceso de elaboración conceptual a propósito de planear nuestro trabajo docente orientándolo a que los estudiantes desarrollen competencias. Encontramos la noción de competencia frecuentemente articulada a otros dos constructos educativos fundamentales: las situaciones de aprendizaje y el aprendizaje significativo.
Al mismo tiempo, no pocos de maestros expresan y muestran dificultades para comprender y manejar esas nociones. De ahí nuestro interés por profundizar en el tema y compartir los hallazgos confiando en que serán útiles a todos aquellos actores educativos que se ven cotidianamente exigidos por estos procesos de diseño e instrumentación curricular.
En El aprendizaje y el desarrollo de las competencias, Vargas problematiza el tema a partir de la nueva exigencia educativa: desarrollar competencias y hacerlo a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad. Interroguemos con él a cada una de esas nociones poniendo sobre la mesa de análisis algunos supuestos que aceptamos como incuestionables: competencias, aprendizaje, Aprendizaje significativo y aprendizaje situado.
Problematización
Como ya lo expresamos, problematizaremos el tema a partir de la nueva exigencia educativa: desarrollar competencias y hacerlo a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad.
Sobre las competencias
Lo primero que la noción de competencia nos ofrece es una asociación de ideas con la empresa y el trabajo, así como con la relación directa que guardan estas nociones con el mercado. Ronald Barnett, al tratar de establecer un marco conceptual para comprender los límites de las competencias, hace una pregunta que es central para entender este cambio en la educación superior:




“¿Son los logros que busca el mundo del trabajo (al que debe responder la educación superior) semejantes a los logros generales que la educación desde siempre ha proclamado que persegue?”. Reconoce sin titubeos que “una ideología, la de la competencia académica, está siendo desplazada por otra: la de la competencia operativa”. Significa que “el interés de la sociedad se inclina hacia formas de conocimiento que tienen un valor de uso en el mercado del trabajo”. Barnett identifica pues estas dos tendencias, la académica y la operacional, y afirma que ambas “reflejan mundos e intereses limitados (el mundo académico y el mundo del trabajo)”.
Comentario La preocupación de la RIEMS, ahora en la EMS, radica en que los estudiantes logren el desarrollo de competencias, no sólo para el aula, si no para la vida personal y laboral.
En este mundo globalizado el alumno debe contar con las herramientas necesarias para enfrentarse a los retos que le depara la vida misma.


“¿Son los logros que busca el mundo del trabajo (al que debe responder la educación superior) semejantes a los logros generales que la educación desde siempre ha proclamado que persegue?”. Reconoce sin titubeos que “una ideología, la de la competencia académica, está siendo desplazada por otra: la de la competencia operativa”. Significa que “el interés de la sociedad se inclina hacia formas de conocimiento que tienen un valor de uso en el mercado del trabajo”. Barnett identifica pues estas dos tendencias, la académica y la operacional, y afirma que ambas “reflejan mundos e intereses limitados (el mundo académico y el mundo del trabajo)”.
Comentario
La preocupación de la RIEMS, ahora en la EMS, radica en que los estudiantes logren el desarrollo de competencias, no sólo para el aula, si no para la vida personal y laboral.

En este mundo globalizado el alumno debe contar con las herramientas necesarias para enfrentarse a los retos que le depara la vida misma.

No queda la práctica profesional desprovista de sentido si se le desarrolla sin análisis y reflexión teórica? ¿No toma el mundo de la empresa un control excesivo de las operaciones socio-profesionales si se desnudan éstas de su carácter reflexivo y conceptual? Llevada nuestra inquietud al extremo, nos preguntamos: ¿cómo se opera el mundo sin comprenderlo? O mejor, ¿a qué intereses sirve una operación del mundo sin su reflexión y su comprensión? ¿No debería entonces ser considerada la competencia –por lo menos en el mundo académico- como una noción que incluyera un diálogo de ida y vuelta entre el objeto socio-profesional al que sirve utilitariamente y el objeto de estudio que la provee de significado y sentido ?

R.-Las nociones mismas de capacidad y capacitación, tan reivindicadas por los teóricos de la competencia, refieren a esquemas educativos ligados a la acción misma y a los espacios propios de la empresa. Ésta es la razón por la que creemos que en el mundo académico esta noción ha perdido su sentido semántico original, es decir ”hacer a alguien capaz de” para convertirse en un concepto que identifica los programas formativos propios de las empresas con fines estrictamente operativos y utilitarios.

Comentario
La prácticaeducativa debe de llevar siempre un objetivo, pues sin estos sería en vano el esfuerzo que como docentes hacemos día a día en nuestro quehacer dentro del aula, sería como planear en competencias para olvidarlas en el cajón del escritorio. Es importante que nos detengamos a reflexionar acerca de si en realidad estamos respondiendo a los planteamientos que nos ofrece la RIEMS, en la formación de competencias en nuestros educandos, si no experimentamos la capacidad de autoevaluarnos como docentes quizá no lograremos hacerlo con nuestros alumnos.

¿cómo y por qué razones habremos de re-significar esta noción para que tome un significado más académico que vincule los marcos referenciales teóricos del estudiante con la acción misma en que se ponen en juego precisamente esos saberes? ¿Es esto posible? ¿No conspira de origen, académicamente hablando, la noción de capacitación contra la noción misma de educación? ¿Capacitar y educar son realmente cosas distintas? ¿Por qué? ¿En qué estriba la diferencia que hace a los académicos alejarse de la capacitación para atrincherarse en la educación, al mismo tiempo que a los empresarios alejarse de ésta para atrincherarse en aquella?

Comentario

 Resignificar la labor de un docente es importante y más lo es analizar nuestro modelo educativo y si estamos respondiendo o no en el aula lo que plantemaos en un papel o en planeaciones. Como el autor compara ala educación con empresarios que se alejan ante situaciones adversas, así deberíamos analizar las situaciones de cada uno de nuestros estudiantes que desertan de la EMS, por que no responde a sus expectativas ni alas del mundo globalizado en el que vivimos hoy.
¿En qué examen final, de prácticamente cualquier materia universitaria, se analizan y reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes en tanto seres humanos por encima de los contenidos programáticos? En una clase de comunicación el examen final contendrá preguntas a propósito de unos contenidos de comunicación vistos en clase, de ninguna manera y en ningún caso habrá ahí pregunta alguna respecto de los cambios ocurridos en las formas de comunicación del estudiante en tanto persona.

Ante tales consideraciones nos preguntamos si verdaderamente ¿el aprendizaje es algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera ?. No negamos, en absoluto, que unos determinados conocimientos se hicieron presentes en el espacio de esa relación de enseñanza-aprendizaje, pero sospechamos que la naturaleza del aprendizaje, como realidad existencial humana, está aquí totalmente trivializada. Sabemos que al aprender, el ser humano se transforma, si no fuera así, la evolución y la civilización no se explicarían; entonces ¿por qué cuando se habla de aprendizaje el énfasis educativo está puesto en los contenidos y en el proceso de enseñanza-aprendizaje y no en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto? En este sentido, nuestra sospecha va más allá de sólo poner en cuestión la noción de mediación.
Comentario
Algo que como docentes nos asusta es quizá cubrir contenidos, antes que lograr aprendizajes significativos para la vida del joven, el que el estudiante tenga que al enfrentarse a exámenes para poder elegir una carrera universitaria, hace pensar a muchos docentes que entonces quizá las competencias no tengan sentido, pues el alumno no se le cuestionará en base a sus habilidades, capacidades y destrezas, si no sólo conceptos. Entrariamos entonces en el dilema de enseñanza- aprendizaje o viceversa.

¿Qué es entonces lo que realmente lo constituye? Si es el estudiante quién aprende y lo que aprende lo construye él mismo, ¿por qué hablar de mediación? Evidentemente el maestro actúa comunicacionalmente de una determinada manera que según él, media el proceso de aprendizaje del estudiante, ¿pero qué es lo que media? Los conocimientos ciertamente no, porque éstos están siendo construidos por el propio estudiante .
Comentario
 El docente como mediador es considerado como parte del proceso de construcción del aprendizaje del alumno, pues forma parte del esenrio de aprendizaje, pero no es el autor principal, sólo media las situaciones de aprendizaje, como monitor de los procesos.

Cómo hablar entonces de aprendizaje significativo y de aprendizaje situado sin antes haber establecido la naturaleza profunda del aprendizaje como tal, en unos términos además que develen cómo sucede –en virtud de este aprendizaje- la transformación profunda del sujeto? ¿Se deriva precisamente de esta transformación profunda de la persona que aprende la posibilidad de que el aprendizaje sea o no significativo ?

Comentario:
El aprendizaje significativo se va a dar en la medida en la que el alumno le de un sentido a lo que está aprendiendo y sobretodo que lo lleve a su vida diaria , esto significa que transforme el ambiente del aula, en su propio ambiente donde fluyan sus habilidades y deseos de aprender cosas nuevas, por el mismo.

¿por qué hablar de aprendizajes significativos como algo que hay que conseguir? ¿No es acaso todo aprendizaje, de facto, por serlo, un aprendizaje significativo? ¿Es posible el aprendizaje no-significativo? Algunos autores consideran que el aprendizaje no significativo es aquel que solo es discursivo y memorístico. Aun así sostenemos la sospecha: ¿no es el número de teléfono de una posible cita para un adolescente un dato estrictamente discursivo que ha sido almacenado memorísticamente, y al mismo tiempo ser un dato sumamente significativo? ¿Este dato constituido por apenas 8 dígitos es pura información numérica? ¿Es conocimiento? ¿De qué tipo? ¿Este dato numérico, al haber sido obtenido y memorizado, produce en alguna medida una transformación estructural y personal en el adolescente que nos ocupa? ¿En qué consiste pues que un dato tan simple se convierta en un aprendizaje significativo ?
Cometario:

Como mencione anteriormente no existe un paradigma puro, y el ser humano debe aprender de todo lo que está a su alrededor y de sus potencialidades y una de ellas es la memoria, y como sabemos exísten diferentes tipos de memoria, y memorizar un número de teléfono cualquiera no es aprendizaje significativo por que lo olvidaremos rápidamente, pero memorizar el numero de teléfono nuestro, o del novio, novia o alguien importante se vuelve aprendizaje significativo, por que tendrá sentido y estará allí siempre que requiramos de él.
¿No será que la convivencia y a veces el sincretismo ideológico de los enfoques activos de la educación nos han hecho olvidar la profundidad con la que el lenguaje hablado y escrito ha permitido heredar y desarrollar, generación tras generación y a través de toda la historia de la humanidad, un gran porcentaje de los significados que le son relevantes al ser humano? ¿Es realmente el discurso verbal un instrumento educativo tan inapropiado? No negamos las virtudes de la acción y del poder que tiene para promover la construcción del conocimiento significativo al poner en contacto directo el aparato cognitivo con los hechos mismos de la realidad, pero abrigamos la sospecha de que esta postura, llevada al extremo, pierde de vista otros elementos fundamentales .
 Comentario:  En tiempo atrás la retorica fue parte importante del prceso de E-A. Ahora el lenguaje hablado por parte del docente se sustituye por estrategias y técnicas de aprendizaje como apoyo a este.

¿Qué aprendizajes y qué competencias podría desarrollar un estudiante de secundaria que teme volar en avión si se le sitúa dentro de la cabina de un Boing 747 y se le pide que lo haga despegar y lo lleve a 16,000 m de altura ? Sin duda, en este caso, las estrategias de aprendizaje están situadas en una realidad problemática concreta, sin embargo no están situadas cognoscitivamente dentro de las posibilidades reales del estudiante, y ciertamente tampoco dentro de su interés personal dado su temor a volar.
Comentario:
Las competencias pueden considerarse como la capacidad de enfrentar situaciones de la vida diaria y la forma de resolverlas o sobreponerse a ellas de la mejor manera, es este caso podemos pensar que el chico de secundaria contará con las habilidades necesarias para enfrentar el miedo a volar.
Al respecto, Pérrenoud plantea: "¿una competencia es un simple esquema? Diría más bien que una competencia organiza un conjunto de esquemas. Un esquema es una totalidad constituida, que sirve de base a una acción o a una operación singular, mientras que una competencia de cierta complejidad pone en práctica varios esquemas de percepción, de pensamiento, de evaluación y de acción, que sirven de base a inferencias, anticipaciones, transposiciones analógicas, generalizaciones, al cálculo de las probabilidades, al establecimiento de un diagnóstico a partir de un conjunto de indicios, a la investigación de informaciones pertinentes, a la formación de una decisión, etc.".
Comentario:
:Las competencias no pueden considerarse como esquemas, ya que implican el desarrollo de todas las habilidades del ser humano.
parece que entramos en contradicción con algunos autores que afirman más bien que hay unos aprendizajes significativos y otros que no lo son. ¿Es esto cierto ?
Comentario;
Como mencione anteriormente depende de la significatividad que le demos a lo que queremos aprender va a quedar fijado en la memoria a largo o corto plazo.
¿Cuál es la relación estructural entre el desarrollo de las competencias y el aprendizaje significativo y situado ? Señalamos también que hacíamos esta pregunta enmarcada en un objeto de estudio específico: la construcción del conocimiento; y dijimos que teníamos en mente así .
Comentario:
Tienen una relación inherente pues el desarrollo de competencias generará aprendizajes significativos , situados y viceversa en la medida en que vayamos desarrollando las habilidades en nuestros alumnos se iran desarrollando dichas competencias.







CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE

Hola compañeros y tutora los invito a visitar mi bitácora y a leer mis textos.
Pere Marquès




  Teoría del procesamiento de la información. La teoría del procesamiento de la información, influida por los estudios cibernéticos de los años cincuenta y sesenta, presenta una explicación sobre los procesos internos que se producen durante el aprendizaje. Sus planteamientos básicos, en líneas generales, son ampliamente aceptados. Considera las siguientes fases principales:

CONGRUENTE CON EL ENFOQUE DE COMPETENCIAS

La teoría del procesamiento de la información, trata de explicar cómo se dan los procesos internos de aprendizaje en el ser humano, lo que en el enfoque de competencias sería buscar de que manera estos aprendizajes son significativos para un individuo y como los va a utilizar en su vida diaria, o en la solución de problemas.
Aprendizaje por descubrimiento. La perspectiva del aprendizaje por descubrimiento, desarrollada por J. Bruner, atribuye una gran importancia a la actividad directa de los estudiantes sobre la realidad.

Esta estrategia de aprendizaje por descubrimiento, es congruente con el enfoque por competencias, ya que este pretende que el individuo en este caso el alumno sea quien descubra y se apropie de su propio aprendizaje, que viva de manera directa los resultados de ese aprendizaje siendo el protagonista.


Aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak) postula que el aprendizaje debe ser significativo, no memorístico, y para ello los nuevos conocimientos deben relacionarse con los saberes previos que posea el aprendiz. Frente al aprendizaje por descubrimiento de Bruner, defiende el aprendizaje por recepción donde el profesor estructura los contenidos y las actividades a realizar para que los conocimientos sean significativos para los estudiantes.

Este tipo de aprendizaje es congruente con el enfoque de competencias, pues busca la significatividad de lo aprendido en los alumnos, este tipo de aprendizaje pretende quedarse en la memoria a largo plazo del estudiante y que pueda ser utilizado en cualquier momento de la vida.

Psicología cognitivista. El cognitivismo (Merrill, Gagné...), basado en las teorías del procesamiento de la información y recogiendo también algunas ideas conductistas (refuerzo, análisis de tareas) y del aprendizaje significativo, aparece en la década de los sesenta y pretende dar una explicación más detallada de los procesos de aprendizaje.


Este enfoque es congruente con el de competencias pues se basa en la forma en que el individuo procesa la información a nivel cognitivo, es decir en la forma que utilizará su pensamiento para la solución de problemas y con esto lograr un aprendizaje.
Constructivismo. J. Piaget, en sus estudios sobre epistemología genética, en los que determina las principales fases en el desarrollo cognitivo de los niños, elaboró un modelo explicativo del desarrollo de la inteligencia y del aprendizaje en general a partir de la consideración de la adaptación de los individuos al medio.
 Este enfoque es congruente con el de competencias pues basa su estudio en el desarrollo cognitivo desde la infancia, y como el alumno construye su propio aprendizaje, siendo él quien interactué de manera directa con lo que desea aprender.

CONCLUSIÓN: Como todos sabemos no existe un paradigma puro ni un modelo educativo, como docentes debemos utilizar las herramientas necesarias para lograr que el alumno aprenda y tenemos que hacerlo en base a las teorías más cercanas al enfoque de competencias, para poder dotarlo de las herramientas necesarias de competitividad que le serán útil no sólo en el aula, si no en la vida.









martes, mayo 18, 2010

Mi Práctica docente y Reforma Integral del Bachillerato

“Lo que compartimos”

 Preocupaciones y problemas Algunos alumnos apáticos, situaciones económicas por las que pasa el país y muchas familias, maestros profesionistas sin preparación pedagógica, docentes poco comprometidos con su preparación, rebeldía y pérdida de valores en los jóvenes así como sus estados cambiantes de ánimo.

Docentes poco estrategas, grupos numerosos, indisciplina, comunidades alejadas con poca infraestructura.

Satisfacciones y maneras de enfrentar las dificultades Satisfacciones

maestros comprometidos con su trabajo y deseos de superación, alumnos receptivos con ganas de aprender, docentes con gran experiencia.

maneras de enfrentar las dificultades

dialogo personal con los alumnos que lo requieran , docentes que compran material didáctico por su cuenta para mejorar las clases, docentes estrategas y dinámicos

Actividades docentes: planeación, acción y evaluación

1. ¿Cómo organizamos el desarrollo de las clases?

2. ¿Cómo llevamos a cabo las actividades?

3. ¿Qué hacemos para reconocer el avance de los alumnos? 1.- planeación semanal y diaria de los contenidos, planeación de acuerdo al grupo y las competencias que se buscan desarrollar en cada materia.

2.- Análisis del grupo y conocimientos previos, aplicación de estrategias de aprendizaje para que sea significativo.

3.- Evaluación continua, retroalimentación de cada tema, examen, aplicación de técnicas de registro.





La aventura de ser maestro

José M. Esteve

Universidad de Málaga

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Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos

Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003

Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error . En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado.

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La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos .

Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...

Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.

Pensar y sentir

El camino y la meta me los marcó Unamuno en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.

”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”... Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”. Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.

Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.

Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.

No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.

Las dificultades

He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.

Identidad profesional

El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.

Entre los de primaria el peor problema es la idealización: la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.

Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.

En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.

Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.

Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos. ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.

Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.

Comunicación e interacción

El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.

Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.

Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.

Disciplina

Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.

El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.

Contenidos y niveles

Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos. El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase. Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos, pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones. Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.

El orgullo de ser profesor

Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar . Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad.

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MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936)

Escritor, filósofo, humanista. Rector de la Universidad de Salamanca. Autor de una extensa obra literaria en la que destacan sus ensayos, en los que analiza la realidad social con una visión crítica y con una fuerte implicación personal. Se le considera uno de los mejores representantes de la Generación del 98. Su enfrentamiento a la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro.

FRANCISCO GINER DE LOS RIOS (1839-1915)

Catedrático de derecho de la Universidad de Madrid. En 1876 renuncia a su puesto en defensa de la libertad de cátedra y funda la Institución Libre de Enseñanza, la institución educativa más innovadora en la España de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su Residencia de Estudiantes es el centro clave de reunión y de formación de los mejores intelectuales y artistas españoles del siglo XX.

Después de leer esta lectura de José M. Esteve y de haber reflexionado sobre mi práctica docente me viene a la mente el maestro novato que menciona Esteve, nos iniciamos en el camino docente con muchas interrogantes, cuando recien egresamos, lo hacemos con sed de cambiar las cosas dentro de la educación de ser pionero de un cambio en un sistema educativo en un paradigma, sin embargo nos damos cuenta que podemos tener muchas limitaciones y que poco podemos cambiar en torno a los demás que el verdadero cambio está en amar lo que hacemos, y que veamos en nuestro trabajo a jóvenes sedientos de aprender cosas nuevas y de formarse para la vida, la aventura de ser maestro encierra muchos sentimientos, emociones, experiencias, vivencias y trayectorias, creo que aparte de actualizarnos académicamente debemos hacerlo también emocionalemente, estamos sometidos diariamente a una bomba de estrés que nos lleva muchas veces a despertar sentimientos negativos hacía nosotros mismos y a los demás, cada día estamos formando nuestra aventura de ser docente, que de cada quien depende como quiere que sea.









Lusánchez_los saberes de mis estudiantes.

Competencias docentes para la Educación Media Superior

Andamio cognitivo. Tipos de uso de Internet .



Hola les comparto la información que obtuve de la investigación de campo con mis alumnos de primer semestre en el centro de cómputo.

Para poder registrar esta información en el andamio les sugerí que si trabajábamos a tiempo en una actividad los llevaría al centro de computo una hora y los dejaría meterse a las paginas que desearan, (en el colegio están censuradas páginas de pornografía) y de esta manera monitorear cuales eran las primeras páginas que les llamaría la atención por visitar.

Cabe mencionar que es un grupo de 40 estudiantes.



Como reservorio, es decir para obtener: información, música, fotos, video. Como espacio social de acción individual y colectiva, es decir, como espacio de comunicación para hacer cosas como: buscar, crear, producir, compartir colaborar, comprar, vender, obtener asistencia técnica y profesional

A 15 de mis estudiantes las primeras páginas que visitaron fueron el programa de ARES, para bajar música.

Otros visitaron páginas para ver chicos y chicas, algunos visitaron la página de YOU TUBE, para ver los videos del momento, me llamo la atención que un alumno estaba consultando videos del “anticristo” que se refiere a un tipo que hace críticas destructivas a videos, equipos, artistas, etc.

Y utiliza un lenguaje vulgar.





El resto del grupo checó su correo, dos alumnos aprovecharon para buscar una tarea pendiente de otra asignatura, uno estaba buscando ropa de moda en el mercado libre y dos estaban tratando de interactuar por medio del programa de Skype, con personas de otro país.



CONCLUSIÓN: Con esta práctica pude observar que los alumnos al sentir mi presencia detrás de ellos cerraban la página que estaban visitando, y abrían la del portal de Colegio de Bachilleres, aunque la instrucción era que podían visitar cualquier página que ellos desearan.

Los adolescentes sienten como amenaza la presencia de un adulto para navegar en la red. Motivo por el cual prefieren aislarse y tener un lugar a solas en casa para poder tener acceso a la información que deseen.







b) El siguiente paso es que construyamos, junto con los estudiantes, una estrategia para hacer que esos saberes favorezcan los procesos académicos en el aula. También vamos a procurar que los estudiantes intercambien sus ideas sobre las formas en que usan Internet e investiguen nuevos usos.



ACTIVIDAD DOS:

Ocupe una de mi hora en la asignatura de O. Educativa, para realizar la retroalimentación acerca de lo que habían experimentado con el hecho de que un docente los dejara en libertad para navegar en la red sobre lo que ellos quisieran. Las respuestas que más coincidieron fueron las siguientes:

-Sentirse libres

-Maestra “ buena onda”

-Relajados.

Aproveche la plenaria para hablarles acerca de la libertad con responsabilidad y compromiso acerca de todo ese mundo de información que circula por la red, y hablamos de los pros y contra que nos ofrece.

Les hable de lo que son las estrategias y su empleo y como técnica de trabajo les deje una tarea, que fue la siguiente: Cada vez que tengas acceso a internet vas a investigar un concepto que no entiendas del temario de Orientación Educativa ll y vas a presentar en la clase su definición en mesa redonda y te vas a llevar otro de tarea que te proponga tú compañero de al lado el cual le gustaría conocer. De esta manera se llevará a cabo una retroalimentación final al término de cada unidad donde expongan el buen uso del internet y las formas en que lo usan y el cómo lo hacen.







LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES

Como todos los adolescentes mis alumnos están en proceso de cambios físicos, sociales, psicológicos, emocionales, etc.

Si abordamos sus saberes en lo que se refiere al manejo de las TIC´S, como lo es el internet, puedo mencionar que la mayoría cuenta con las habilidades cognitivas y las destrezas para buscar información, navegar con soltura e interactuar con personas de su misma edad a diferentes partes del mundo.

La mayoría desconoce cómo crear páginas web o sitios donde puedan desarrollar sus áreas de conocimientos.

Pero saben que el contar con acceso fácil a la red les permitirá dejar volar su imaginación y ser creadores de nuevas herramientas.

Sólo es cuestión del rol del docente la buena guía en sus actividades.





















Psic. Lucila Sánchez Urbina